Los silbatos de ultrasonidos están equipados con un regulador de frecuencia que emite sonidos extremadamente agudos, perceptibles por los perros desde largas distancias, pero prácticamente inaudibles para las personas.
Son considerados los silbatos menos molestos y más silenciosos disponibles en el mercado, con opciones de diferentes medidas y potencias para adaptarse a las necesidades específicas de cada situación.



